Yo Soy

Yo Soy

En el principio Él era el verbo y al sonido de su voz el mundo fue. La luz, la obscuridad, las aves, los peces y todo lo que respira. Él es la fuerza detrás de una gran tormenta y Él es la suave brisa que muestra el fin de ella. Él es impulso que mata a los gigantes. Él es refugio en todas las batallas. Él es la certeza de victoria.  Él es una obra de asombro y salvación, Él es con los suyos en medio de los momentos más difíciles. Él es el fuego que pone a prueba el carácter humano. Él es quien inicia el sueño y traza el camino a su cumplimiento. En Él todas las cosas inician, y en Él consumado es.

Yo soy, hecha a su imagen. Al sonido de mi voz el cielo escucha. Yo soy quien camina segura del futuro, quien ríe sin temor a lo por venir. Yo soy quien se planta firme en medio de las tormentas, quién sabe que con cada nuevo amanecer hay nuevas fuerzas y nuevas victorias. Yo soy escogida para amar, Yo soy amada para dar, Yo soy generosa para actuar, Yo soy hija para adorar, Yo soy coheredera para anunciar, que por qué Él es, Yo soy. Que aún cuando Yo soy débil, Él es fuerte. Que por qué Él es la resurrección, Yo soy vida. Que en mí no hay miedo por que Él es mi roca fuerte en quien Yo soy protegida. Que nada de lo este mundo pueda decir de mí cambia que Yo soy una creación maravillosa.

Mis errores no me definen, Yo soy perdonada

Mi pasado no me detiene, Yo soy restaurada

La depresión no me paraliza, Yo soy amada

La ansiedad no me encarcela, Yo soy audaz

El futuro no me aterra, Yo soy valiente

El mundo no me delimita, Yo soy única

El enemigo no me vence, por que Cuando Dios es victoria, Yo soy victoriosa.

-Ishah Meraz

Expectativa Vs Realidad

Expectativa Vs Realidad

Eran las 6 de la mañana cuando me desperté y después de unos días de retraso y persuadida por una amiga muy allegada a mi corazón decidí hacerme una prueba casera.  Yo estaba convencida que saldría negativa, ya que verdaderamente era muy rápido para saber, así que la hice y me volví a acostar. Pasaron 20 minutos antes de que recordara que había un resultado que esperaba por mi. Cuando mi esposo se levanto al baño, me levante de un brinco y corrí atrás de él por que no quería que la viera antes que yo. ¡Oh sorpresa! había dos palitos muy marcados que indicaban que en efecto mi vientre estaba entretejiendo una vida. Grite, mi esposo pego un brinco, y al sonido de mi “¡Estoy embarazada!” sus ojos se llenaron de lagrimas y dijo “¡Vamos a ser papás!”.

A partir de ese día mi corazón empezó a hacer mil planes. Había soñado con ese momento por mucho tiempo. Tenia una lista mental de cosas que quería hacer; el cuarto de la bebe, el baby shower, las fotos, el hospital, el diario y descubrir el mundo de Pinterest a través de mi embarazo (Levanta tu mano si sabes de lo que hablo). En diciembre mi esposo se quedo sin trabajo y empecé a ver como mis expectativas de lo que sería mi embarazo tenia que empezar a ajustarse. Tan solo 2 meses después inicia en China el run run de una enfermedad que estaba atemorizando a todos. Yo como buena optimista me dije a mi misma “Eso no llegará para acá”, el resto es historia.

Hoy con 6 meses de embarazo de los cuales 4 y medio eh vivido con mucha incertidumbre he caminado pasos a entender que los planes de Dios no son los mismos que los nuestros. Su palabra dice:

Isaías 55:8-9 «Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—.  Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. 9 Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.

Estos meses han estado llenos de retos, de entender que aún las cosas que están fuera de mi control no están fuera de las manos y el plan de Dios. Pero no todos los momentos me encuentro con esa templanza. En muchas ocasiones me siento desilusionada, como si me hubieran robado. Me enojo y quiero renegar. Así no era como yo soñé que pasaría esta etapa. Sin visitas de mis amigos, o familia. Encerrada, ansiosa de que mi esposo se este exponiendo en su trabajo y en medio de todos estos pensamientos me he encontrado volteando al cielo y sacando de lo mas profundo de mi un “¡Ya Dios, que ya se acabe todo esto!”.

No fue hasta hace unos días en mi tiempo con Dios, que me mostró como Él esta FORMANDO cada partecita del cuerpo de mi bebe. Él esta tejiendo toda la delicadeza que tendrá, sus ojos ya vieron a mi bebe, esta escribiendo cada uno de sus días. Yo no la puedo ver, yo solo veo mi pansa crecer y mi hambre aumentar, pero Él, lo ve todo. Y aún en medio de tiempos en los que yo no puedo verlo obrar Él sigue formando, y sigue actuando, nada se ha salido de Su control, nada es demasiado grande para Él. Y en eso quiere que deposite toda mi confianza.

He disfrutado de muchas otras cosas que si siguiera con mis miles de actividades y planes segura estoy no hubiera podido disfrutar. Y es por eso que he decidido que nada puede robarme el gozo que Dios me da. Ninguna enfermad, ninguna incertidumbre, ningún plan fallido. Por que aun cuando mis ojos ven realidades que no van a la par con mis expectativas, Dios sigue obrando y sus pensamientos siguen siendo mas altos y sus caminos siguen siendo mejores que los míos.

Sin importar que plan o circunstancia ha cambiado en tu vida, no permitas que tus planes y expectativas te roben el gozo de confiar y descansar en Dios. Y si en algún momento sientes que te llega esta ola de emociones negativas te dejo tres cosas que te pueden funcionar para recordarte que Dios sigue estando en control.

  1. Haz una lista diaria de tres cosas por las que estas agradecida en ese día.
  2. Busca una promesa en la Biblia y escríbela en un lugar que puedas leer continuamente.

Romanos 8:18 NTV Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.

  • Provoca momentos que te distraigan de esas emociones: llama a un amiga o familia, prepara un platillo que siempre has querido aprender a hacer, ten una fiesta de baile tu sola, lee un chiste, disfruta de un buen libro.

Y siempre recuerda, Él sabe los planes que tiene para ti y para mi, NADA, absolutamente nada se ha salido de ese plan.

Jeremías 29:11-13 NTV Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 12 En esos días, cuando oren, los escucharé. 13 Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. 

No era Digna

No era Digna

Esa mañana en mi vergüenza me escondí, hubo en mi corazón una profunda tristeza, nada seria lo mismo. Antes de eso todo era perfecto,  ¿Qué estaba pensando? ¿Cómo pude? Le podría echar la culpa a quien me convenció, o quizá al hombre que no me detuvo de hacerlo. Pero la realidad es que no hay nadie más que culpar más que a mí. Fue mi decision, mi error, y ahora es mi dolor. Allí escondida era el único lugar en donde quería estar. No era digna de escuchar Su voz, no era digna de sentir Su amor, no era ni siquiera digna de sentirlo cerca. Quería permanecer allí, y en la obscuridad de mi escondite soñar con que nunca desobedecí, soñar que esa vergüenza se esfumaba y era la misma mujer que fui un día antes. Esa mujer que reía sin miedo al futuro. Pero a la vez ese mismo escondite era mi tormento. Me recordaba mi error, mi pasado, mi pecado, podia esconderme fisicamente pero jamas podría esconder mi necesidad de Él. 

Esa noche fue la noche más fría que he vivido en mi vida. Trate de cubrirme con lo que encontré, pero mientras me cubría del frío, sabía que también estaba tratando de cubrir la vergüenza & el dolor. 

Al amanecer escuché su voz, me estaba buscando. Me llamaba por mi nombre. Mi corazón latía sin parar. Mi alma reconocía el sonido de su voz, ese mismo sonido que provocaba en mí la necesidad de salir de mi escondite corriendo. Pero lo único que podía pensar era que ya no era la misma mujer a quien Él despertó con un soplo de vida. Sentía que su presencia se acercaba más y más a mí y en vez de que mi espíritu se alegrara como normalmente lo hacía, me llene de temor. Quería que el suelo se abriera y consumiera cada átomo de mi cuerpo. Pero me encontró. 

No podía despegar mi mirada del piso, no podía lograr idear una palabra que contestara a Su llamado. 

— ¿Por qué te escondes amada mía? 

Cada palabra de esa pregunta hizo eco en mi ser ocasionando un dolor inmenso en cada rincón. Solo podía pensar que después de mi confesión nunca más escucharía la palabra “amada” de su voz. 

— ¿Por qué estás cubierta? — Me pregunto. Logré articular las siguientes palabras, con un nudo en la garganta & lágrimas en mis ojos, le conteste: — Estoy avergonzada — En cuanto salieron esas palabras de mí boca también se abrieron las fosas de mis ojos. No podía dejar de llorar. En mi cabeza estaban todos esos momentos íntimos donde me contaba su plan para mi vida. Y ahora lo único que era verdad para mí, es que nunca se cumpliría para lo que el me había diseñado.

— No temas — tomó mi rostro y limpió mis lágrimas — la caída fue dura, el pecado fue inmenso, la destrucción te acechó, pero mi sangre te rescato. Camine por el mundo sin mancha alguna, lo hice por ti, lo hice por este momento donde podría abrazar el dolor de tu caída y decirte que en mis brazos no hay vergüenza. Vine a buscarte para decirte que sigues siendo la corona de la creación, que cuando la caída es profunda mi gracia lo es aún más. Que cuando el error es irreparable, mi amor es imparable. Regresa Mujer a verte en mis ojos, en donde encuentras la verdad de quién eres. No eres tu error, no eres tu vergüenza, no eres tu pasado. Eres mi hija. Eres MI AMADA. 

Ishah Meraz

Las hojas se caen

Las hojas se caen

Cuando pienso en otoño, pienso en mi estación favorita del año. Hay algo mágico acerca de los colores, los cielos rosados, las lunas de octubre. Pienso en desempolvar la caja que tengo guardada en el ropero con bufandas, botas y suéteres. Pienso en las tardes lluviosas en las que podré acurrucarme en el sillón y ver una buena serie, acompañada claro de un café caliente. Por otra parte, gracias a Hollywood, cuando pienso en otoño también pienso en Nueva York. Pienso en todas las películas donde constantemente se representa esta estación con el Parque Central de la ciudad. Pienso en los enormes árboles pintados en tonos de colores naranjas, marrones y cafés. Y pienso en las hojas que en algún momento formaban parte de un árbol frondoso que ahora solo se dedican a adornar el piso. Mientras Son pateadas y sacudidas por los visitantes del parque. En algún momento estas hojas ayudaron a dar sombra, fueron parte del hipnotizante sonido de las corrientes de viento y hoy solo son basura que alguien tendrá que amontonar y eventualmente recoger.

En nuestras vidas sucede algo similar. El ser humano a lo largo de su vida pasa por tantas estaciones diferentes. De pequeños nuestras estaciones consisten en: Pasar de leche materna a biberón, y a comida solida. De ser cargado, a gatear, a después caminar y posteriormente correr. Parecieran etapas y estaciones tan lejanas que las vemos como insignificantes, pero aún forman parte de nuestra historia. Crecemos y nuestras estaciones empiezan a ser marcadas por diferentes sucesos. El primer día de escuela, la primera vez que conocimos el termino “Mejor Amigo(a)”, la primera vez que fuimos traicionados, cuando por primera vez una persona provocó mariposas en nuestro estómago, nuestra primera desilusión… Estos sucesos son parte de nuestra historia. En algún momento ayudaron a formar la persona que eres el día de hoy, pero no necesariamente llegaron para quedarse en tu vida.

Muchas veces el desprendernos de relaciones o etapas en de nuestra vida se puede convertir en un proceso doloroso. Entender que aquello que en algún momento formaba parte de nosotros ya no estará, puede llegar a traer dolor a nuestro corazón e inclusive estancarnos en una etapa, por no querer desprendernos de aquello que en algún momento nos trajo felicidad. Pero ¿puedes imaginarte qué hubiera sido, si se hubiese decidido no vivir la transición de gatear a caminar?, ¿te imaginas a las personas por las calles gateando para llegar a su destino? ¿Sería cómico no?; Pero sin lugar a duda es una manera de ejemplificar lo que sucede cuando nos aferramos a una etapa a la que ya no pertenecemos.

Aprendamos de la naturaleza que, galantemente deja ir aquello que ya no pertenece a su estación. No les llora a las hojas que se caen, sino que con ellas adorna las calles. Percibe que el vigor de esa hoja verde ha desfallecido junto con su color, y ahora al verla entre amarilla y naranja sabe que es tiempo de dejarla ir. No significa que esa hoja no tiene valor, ni significa que se olvidará ella, ese árbol siempre conservará los troncos que las sostuvieron, pero para ese árbol viene algo más, algo nuevo.

Sin importar en la estación que estés en tu vida, posiblemente has pasado o pasarás por lo que hemos ilustrado en éste artículo. Te invito a que la siguiente vez que te veas en la necesidad de dejar ir, reconozcas que el tiempo ha llegado, agradezcas por la aportación que esa etapa o relación, agregó a tu carácter. Y Te invito que te vistas de los colores de cambio y dejes ir, sin miedo, por que la garantía es que, con la nueva estación, vienen nuevos colores y nuevas oportunidades. Hay un icónico pasaje que dice: “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo”.  Disfruta cada estación, agradece la lección, y no temas porque en el momento oportuno las hojas empiezan a caer.

La Moraleja De la Historia

La Moraleja De la Historia

De pequeña el titulo de este blog era el lenguaje educativo de mi mamá. Cuando mi hermano y yo hacíamos algo que no debíamos, o mi mamá nos encontraba en un punto perfecto para una lección inolvidable, nos contaba una historia. Muchas veces los protagonistas de esas historias eran animales inteligentes en aprietos, muchas otras veces eran dos jovencitos, en otras ocasiones ella era la protagonista y su historia narraba alguna aventura que ella vivió con sus hermanos. Gracias a Dios herede su imaginación. Esas historias formaron mi vida. Cada una de esas historias terminaba con la resonante frase de “Entonces, cual es la moraleja de la historia” En ese momento mi hermano y yo meditábamos en todo lo que se nos había dicho. Como detectives buscábamos el problema en la historia, analizábamos cada personaje, evaluábamos las actitudes de ellos, desarrollábamos teorías de “quizá si hubiera …”, defendíamos a quien considerábamos que estaba en lo correcto, pero siempre descubríamos la lección de oro que mi mamá buscaba enseñarnos.  Al terminar esos momentos ella sonreía – como siempre lo hace – y decía “muy bien, ahora cuando se encuentren en esa situación, sabrán que hacer o que no hacer”. Esta fue mi formación encontrar la moraleja en fabulas que buscaban enseñarme algo de la vida.

Hoy regreso a buscar la moraleja de la historia constantemente, pero en vez de que sean historias ficticias, o fabulas ilustrativas, son situaciones de mi día a día. Mi mamá desarrollo en mi la capacidad de dar un paso atrás y ver el panorama completo, ver en donde se cometió el error, detectar que pudo haberlo evitado, me movió a encontrar empatía por el malo de mi historia, pero sobre todo me ayudo a amar la moraleja.

Muchas situaciones en nuestra vida están fuera de nuestro control, en nuestra humanidad muchas veces lastimamos a personas que amamos, o somos lastimados por esos a quien apreciamos, pero cuando me quiero detener a apreciar el dolor, a ensañarme en la falta, mi yo de 7 años me pregunta ¿Cuál es la moraleja de esta historia? Hoy me doy cuenta de que con ese continuo aprendizaje disfrazado de jugueteo mi mamá me enseño que la vida esta llena de decisiones, que nunca, NUNCA se va a tratar sobre los personajes, ni las faltas, ni quien hizo o no hizo que, pero que SIEMPRE, se va a tratar de nuestro aprendizaje. La moraleja de la historia era su manera de decir “El que tenga oídos para oír, que oiga.” es aprender a escuchar la voz y la enseñanza de Dios en las cosas mas sencillas y los procesos mas dolorosos. Es encontrar crecimiento ante cualquier situación.

Gracias Ma.

Ishah Meraz